Alemán a domicilio

Texto por Carolina Proaño Wexman

Gabriel Mattioli, catalán, aprendió alemán en su casa. Cada vez que Gabriel le mostraba a la maestra de alemán el resultado de algún ejercicio, la maestra le decía “¡Que no, que no!”.

O por lo menos eso fue lo que él entendió durante tres años. Así que lo dejó, creyendo que el alemán no era lo suyo. Hasta que varios años después, volvió a escuchar la famosa frase que le repetía constantemente su maestra:  “Genau!, Genau!” (exacto, exacto).

Cada vez hay más interesados en pagar por el servicio de tener un profesor en casa que los ayude a mejorar o practicar su alemán.

Los motivos son muchos y variados: “no tengo tiempo”, “ya no me entra nada más en la cabeza”, “soy muy tímido para participar en ejercicios grupales”, “el café de la escuela es muy malo”.

La ventaja de tomar clases particulares es que uno tiene la libertad de decidir su horario e ir a su propio ritmo, sin presiones y con la disciplina de estudio que uno mismo se imponga.

Y, por su parte, el profesor particular te dedicará su exclusiva atención para corregirte, explicarte y repetirte las cosas 50 mil veces.

Además, dicen, se aprende más rápido.

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