Cecilia Dadek: de El Salvador a Berlín

Entrevista y fotos por Sabrina Zollner

Cecilia aterrizó en Berlín cuando tenía 20 años y estaba embarazada de su primera hija. Hoy tiene 54 años, 4 hijos, 4 nietos y una vida armada en Alemania.

La familia es su motor, pero también la pasión por su tierra, El Salvador, y es por eso que gran parte de sus energías las dedica a participar en distintos grupos de baile y folclor.

Además, es parte de la organización del desfile salvadoreño para el Carnaval de las Culturas.

Siempre entusiasta y alegre, es común verla en las actividades y las fiestas de la comunidad latina Berlín.

En todos estos años, esta salvadoreña ha vivido varios cambios personales y también ha sido testigo de las trasformaciones de la ciudad.

Vivió muy de cerca la época del muro, porque lo cruzaba con frecuencia para visitar a la familia de su marido en Leipzig: “Para nosotros era muy especial: pasar por los controles, ver las diferencias entre una ciudad y otra. Y cuando voy a Alexanderplatz me vienen los recuerdos de antes“.

Berlín en Español: ¿Hace cuánto tiempo vives acá?

Cecilia Dadek: Hace 34 años.

BeE: ¿Qué te trajo?

CD: Mi marido.

BeE: ¿Por qué te quedaste?

CD: Por los hijos.

BeE: ¿Dónde vives, y qué te gusta de tu barrio?

CD: En Spandau, es un barrio más antiguo, más clásico y está rodeado de ríos.

BeE: ¿Cuando fue la última vez que fuiste a El Salvador?

CD: Tengo 10 años sin ir. Dicen que ahora está muy moderno. Tengo planes de ir este año.

BeE: ¿Dónde están tus raíces?

CD: Es difícil responder, no sé. Donde me crié, en Lago Llopango, pero eso ya no existe, ahora está todo privado, así que se quedó como una ilusión.

Mi paraíso en El Salvador está en Sonsonete, que es conocida como “La Ciudad de los cocos“.

Ahí soy dueña de una casita con un jardín que tiene árboles de limón, mango y aguacate. Pero Berlín es mi ciudad, acá yo me siento bien.

 

 

El idioma

BeE: ¿Dónde aprendiste alemán?

CD: Yo fui a la escuela y en el tercer grado ya era más complicado. El 3° Stufe, antes era así, ahora ha cambiado.

BeE: ¿Cuánto demoraste en aprender?

CD: Como 5 años.

BeE: ¿Cómo fue tu proceso de aprendizaje?

CD: Como yo estaba casada y tenía hijos, no podía hacer las clases, a veces iba y a veces no. En la casa hablábamos solo español, porque con mi marido hablaba español.

Pero por mi hija, la mayor, que iba muy mal en las clases, me dijeron que no le hablara más en español y le pedí a mi marido que empezara a hablar en alemán en la casa.

Y nunca más hablé español con ellos (sus hijos). Y ahora está el problema que ellos entienden, pero no hablan. A veces yo digo, “hice muy mal ahí”.

BeE: ¿Algún secreto que te ayudó?

CD: Yo siento que en el trabajo, más la conversación con las compañeras que no hablaban español, fue cuando realmente aprendí a hablar. Ahí estaba obligada. Lo otro importante es buscar amigos alemanes.

 

La integración

BeE: Cuando recién llegaste, ¿Qué fue lo más complicado?

CD: El idioma, yo lloraba, yo decía, “yo quiero regresar a mi país”. Yo creo que pasaron como 3 años así. Claro, sentía melancolía, añoro. Yo añoraba a mi país. Bueno y después pensaba “que voy a hacer allá con mi hija”, “allá no hay un futuro”, porque estaba la guerra y eso duró más de 10 años.

BeE: ¿Cuánto demoraste en instalarte?

CD: Como 7 años en total.

BeE: ¿Qué factores ayudaron a tu integración?

CD: El trabajo, yo me sentía muy bien.

BeE: ¿Qué códigos hay que aprender de esta cultura?

CD: Ser puntual.

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