Hable alemán como un alemán

pronunciacion

Texto por Mari Carmen Sáez

¿Soy la única hispanohablante de Berlín que tiene dificultades para entenderse con la gente? Supongo que vosotros en muchas ocasiones también habéis tenido mi mismo problema.

Reconozco que mi nivel de alemán no es muy bueno y que por ahora sólo me permite mantener una pequeña conversación con alguien que hable lentamente y de forma clara, pero tiempo al tiempo.

Mi muy marcado acento español me complicó en un principio y a fecha de hoy sigue complicándome la comunicación con otras personas.

Cuando hace 6 meses intentaba expresarme, cometía el error de hablar muy rápido, sin marcar cada palabra o las letras finales de la palabra y no distinguir entre vocales largas y cortas. Para mí todas las vocales eran cortas.

Todo ello provocó que la gente no me entendiera, ya que para mí era lo mismo pronunciar “stellen”(colocar algo) que “stehlen”(robar), o me ponían caras raras cuando decía que estaba “mude” y no müde (cansada).

Otro fallo muy típico mío era pronunciar siempre una “e” delante de cualquier palabra que empezara con “s” o, por ejemplo, no saber pronunciar correctamente las letras “sch” o la “z”…

Con el tiempo, he ido asociando los sonidos de las letras a las palabras. He aprendido que la “r” no se pronuncia como en castellano y que incluso a veces, dependiendo de su ubicación en la palabra, desaparece.

O que la “g” se pronuncia como “k” en algunas ocasiones o que la “ch” a veces como la “j” o a veces se marca menos, como en la palabra “ich”. No es lo mismo Küche (cocina) que Kuchen (pastel). Siempre tengo que pensarlo dos veces.

Como consecuencia de no poder comunicarme correctamente, busqué la forma de corregir mi pronunciación y me apunté a un curso de fonética. Os animo a que lo hagáis. Con el tiempo he notado la diferencia, porque te explican como funciona cada letra y también te corrigen los fallos.

La procedencia del hablante determina la forma de pronunciar. Mis compañeros de clase de Corea del Sur o de Polonia tienen otros problemas que los hispanohablantes.

En las clases de fonética, miramos la posición de la lengua en un espejo y la profesora nos va explicando las diferentes opciones de pronunciación de cada letra.

Las clases son muy amenas y en mi caso, eran una vez a la semana y duraban una hora y media. No significa mucho tiempo a la semana y reconozco que sólo con intentar llevarlo a la práctica en el día a día las mejoras son visibles con el tiempo.

Por supuesto que no intento hablar como un nativo, ni perder mi acento que me identifica y me diferencia, pero pienso que es necesario conocer esta parte del idioma que en muchas ocasiones se olvida.

Un consejo que me dio un compañero de la clase fue que me mirara un libro de fonética que se llama Phonetik Aktuell de la editorial Hueber, que viene con dos Cds. A lo mejor os va bien a los que no teneis tiempo para ir a clase. Lo podéis encontrar en las bibliotecas estatales.